
Ya cansada de tristezas,
de quimeras que no alcanzan,
de tanto frío en mis labios,
de mi piel deshabitada.
De recuerdos que lastiman,
de silencios que no acaban,
de fantasmas del pasado,
de soledades acostumbradas.
Me declaro en rebeldía,
no quiero ya más lágrimas,
llenaré de vida esta vida
y de calor mi alma congelada.
Germinaré letras en mis manos
y en mis labios palabras,
no esperaré quien me redima,
yo inventaré mi esperanza.
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