
Justo allí,
en el borde de mi boca,
por la comisura de mis labios,
tu nombre sin prisa se resbala
en un hilo de voz enredado,
que se queda en mi garganta
prisionero de tanto cansancio,
escondiendo este sentimiento
que nació para morir ahogado.
oculto hasta de mis pasos,
sin que se de cuenta tu sombra,
aún en el calor de mis brazos.
prendida de mis pestañas,
por detrás de mis párpados,
tu imagen se acurruca pequeña
en un acto casi desesperado,
para que este amor no se escape
a través de estos ojos gastados,
que solo saben mirarte
en silencio, arrobados.
que se desgranan entre tus manos,
sin saber de este amor mudo
que respira allí, justo a tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario