
Silencio…
Que nadie se entere
que llevo el amor
prendido en el pelo.
Que de mis manos
florecen rosas,
cuando acarician
tu cuerpo,
y de mi boca
nacen mariposas,
cuando se posan
tus besos.
Que los miedos
juegan,
a la escondida
con el viento,
y la esperanza
se asoma,
tímida
tras el lucero.
Que los enojos
se guardan,
enterrados
en el tiempo,
y los perdones
se derraman,
en cascadas
de versos.
Silencio…
que nadie se entere,
de cuanto
te quiero.
