Escribo

Escribo para anclarme a la vida,

y mantener la cordura a mi lado,

mientras la locura, me hace guiños

desde los jirones de un cielo estrellado.

Escribo para ahuyentar soledades,

que viven en las sombras del pasado,

y llenar de soles mi alma

que entibien mis días nublados.

Escribo para que mis pies

se mantengan, del suelo despegados,

y en un suspiro de ternura,

mi corazón continúe alado.

Escribo porque no tengo elección,

las palabras se me acumulan sin descanso,

si quererlo se derraman una a una,

sin pedirlo se me escapan de las manos.

Y en un acto repetido,

exilio la muerte y exorcizo el quebranto,

comulgo con el universo

mientras escribiendo respiro mi canto.

sábado, 23 de julio de 2011

Camino




Te dije adiós…

prendiéndome luciérnagas en el pelo

para que alumbren el oscuro camino del olvido.

El que separa tu boca de mi boca,

sembrando ausencias como vidrios rotos

que desgarran un harapiento destino.

Descalzos mis pies se arrastran,

bordando encajes en cada pisada

de roja sangre en el suelo ambarino.

Mis heridas a cada paso te nombran

rogando desandar la ruta,

y acalla mi dignidad, con sal, sus quejidos.


Te dije adiós…

ungiendo mi piel con lavanda

para ocultar el acre olor en mi cuerpo, a vencido.

Mis llagas supuran tristeza bajo la pálida luna,

que jugando a las escondidas con las nubes

me niega su blanco alivio.

Comienza la lluvia su triste letanía,

bañando este rostro ultrajado

que repite tu nombre en un rezo sin sino.

Esta lluvia tan ajena y tan mía,

que llora conmigo mi mismo llanto

y acompaña mi pena con su canto cansino.


Te dije adiós…

poniéndole candado al dolor,

y tallando mis huellas en la senda que transito.

De la que no hay regreso, solo un largo andar,

con tu sombra colgada en mi espalda,

carcomiéndome este amor, al que mi corazón dio asilo.

Yo se que él no podrá matarlo, pero lo he decidido,

o se inmola este amor en el altar del olvido

o me arranco el corazón y sigo mi camino.



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