
Soy yo…
¿Me recuerdas?
La que, desde tu partida,
regó tu nombre con polvo de estrellas,
guardó los recuerdos en un cofre de luna,
para bordar con ellos un manto de espuma
que abrigara su alma para que no duela.
Soy yo…
¿Me recuerdas?
La que remendó con su piel tus heridas,
desgarró su carne por querer sin fronteras,
desangró sus manos de tanto acariciar la bruma,
dibujó tu rostro en el espejo de cada laguna
y perdió la razón por amarte de esa manera.
Soy yo…
¿Me recuerdas?
La que aún sabiendo que no la querías,
ilusa anhelaba cada día ser tu dueña,
y como en una visión, se aferró obcecada a la locura
suspendiendo sus sueños en el tiempo, y hoy pregunta,
¿Me recuerdas? Y te dicta la respuesta.
Soy yo…
la loca esa,
que después de media vida,
sin piel, sin sangre y casi extinguida,
te dice adiós y te olvida, aunque quizás…
te ame todavía.


