Escribo

Escribo para anclarme a la vida,

y mantener la cordura a mi lado,

mientras la locura, me hace guiños

desde los jirones de un cielo estrellado.

Escribo para ahuyentar soledades,

que viven en las sombras del pasado,

y llenar de soles mi alma

que entibien mis días nublados.

Escribo para que mis pies

se mantengan, del suelo despegados,

y en un suspiro de ternura,

mi corazón continúe alado.

Escribo porque no tengo elección,

las palabras se me acumulan sin descanso,

si quererlo se derraman una a una,

sin pedirlo se me escapan de las manos.

Y en un acto repetido,

exilio la muerte y exorcizo el quebranto,

comulgo con el universo

mientras escribiendo respiro mi canto.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Como en un cuento de Poe



Te enterré como Montresor a Fortunato

en una oscura gruta de donde no hay regreso,

te empujé en un recodo y lo tapié

cubrí sus paredes con mis huesos,

y esperé por fin deshacerme

de tu sempiterno recuerdo.

Pero tienes la habilidad del escapismo

y siempre alguien te trae entre sus dedos,

en unos versos triste,

o en alguna historia de desencuentros.

Y aquí estoy nuevamente,

hablando de los muertos,

en esto que no es poesía,

ni siquiera remedo de un buen cuento,

solo otro magro intento de arrancarte de mi piel,

de exorcizar mi alma, y exiliarte de mi pecho.



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