Escribo

Escribo para anclarme a la vida,

y mantener la cordura a mi lado,

mientras la locura, me hace guiños

desde los jirones de un cielo estrellado.

Escribo para ahuyentar soledades,

que viven en las sombras del pasado,

y llenar de soles mi alma

que entibien mis días nublados.

Escribo para que mis pies

se mantengan, del suelo despegados,

y en un suspiro de ternura,

mi corazón continúe alado.

Escribo porque no tengo elección,

las palabras se me acumulan sin descanso,

si quererlo se derraman una a una,

sin pedirlo se me escapan de las manos.

Y en un acto repetido,

exilio la muerte y exorcizo el quebranto,

comulgo con el universo

mientras escribiendo respiro mi canto.

viernes, 6 de agosto de 2010

Palabras mudas


La taza humea, mientras la hoja espera,

que en tinta negra aparezcan

dibujadas una a una las letras,

que sin tardanza se enredan

en vocablos que nada expresan.

La costumbre se hace carne…

La rutina se instala ligera…

Así nacen estas palabras mudas,

que nada dicen, que nada cuentan.

Por costumbre, por hábito, por inercia

para llenar el vacío del alma,

para distraer la soledad eterna,

para evocar alguna esperanza,

para inventar una quimera.

Con los sueños enterrados

en el funeral de las ideas,

el silencio se abre paso

en calladas sílabas muertas.

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