
La tarde está gris,
la nostalgia se inquieta,
y esta lluvia
que no lava las penas.
Si supieras Amor…
que el tiempo no cura el silencio,
ni la distancia, ni los recuerdos…
Ni se lleva
pegado en sus horas,
el hálito de vida
que guarda este sentimiento.
Solo transcurre
en su fría existencia,
indolente, insensible, eterno…
Sin prisa se arrastran los días
y las cosas pasan
pero no pasa el invierno;
que habita en mi alma
desde ese momento,
que tu adiós extinguió los veranos
y tu ausencia enlutó mi cielo.
Si supieras Amor…
cuantas palabras guardo,
cuantas caricias, cuantos besos…
que saco a pasear en los días tristes
para abrigar este hielo;
que se entumecen mis labios
cuando tu nombre se escapa
clandestino sin quererlo,
y que se congela mi cuerpo
cuando en un rito habitual
te adora casi como un credo.
Si supieras Amor…
que la vida sigue,
y tiene luz…
y tiene color…
y hasta tiene un cielo…
que no es la luz que te alumbra,
ni el color que te pinta,
ni el cielo de mis sueños,
pero me mantiene viva
aunque ya no te tengo,
aunque las noches se cubran de sombras
y respire este aire gélido;
aunque me vista de grises
y la lluvia me llene de recuerdos.
Si supieras…
cómo lloviznan en mi pensamiento
las gotas de este amor
en los días como estos.
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